Impacto de la Impresión 3D en el Comercio Internacional

Impacto de la Impresión 3D en el Comercio Internacional
La impresión tridimensional, conocida como manufactura aditiva, representa una de las técnicas más innovadoras en el campo de la producción. Esta tecnología se basa en la creación de objetos en tres dimensiones a partir de modelos digitales o recursos de diseño asistido por computadora (CAD).
Como es común con las tecnologías emergentes en constante desarrollo, se han generado numerosas predicciones acerca de su impacto en diversas industrias.
En un momento particularmente relevante, el banco holandés ING predijo en 2017 que en las próximas dos décadas, hasta un 50% de los productos manufacturados podrían ser fabricados mediante impresión 3D. Este pronóstico resonó significativamente en la comunidad empresarial.
Este vaticinio provocó un análisis profundo, ya que implicaba cambios drásticos en el comercio global. Raoul Leering, economista macroeconómico, señaló que este pronóstico constituía una alerta para los actores económicos, ya que tenía el potencial de afectar a casi todos los sectores manufactureros. Según ING, esto podría resultar en la desaparición de aproximadamente una cuarta parte del comercio internacional para 2060, incluso antes si se incrementaba la inversión en tecnología de impresión.
Las industrias aeroespacial, de electrónica de consumo y dispositivos médicos eran algunas de las que se preveía que se verían afectadas por el auge de la manufactura aditiva, dado que productos como componentes de aviones o audífonos podrían ser "impresos" en lugar de producirse de manera convencional.
No obstante
¿Qué ha ocurrido desde entonces?
¿Estamos cerca de ver una reducción significativa en el comercio internacional?
¿Se han desplomado los flujos comerciales?
Haciendo una actualización en 2021, ING revisó sus predicciones a la luz de los cuatro años transcurridos desde su investigación inicial. Sorprendentemente, Raoul Leering afirmó que la impresión 3D aún se encuentra en sus etapas iniciales y que, por el momento, su impacto en el comercio transfronterizo es mínimo.
Uno de los factores que influyó en esta revisión fue la caída de la demanda de tecnología de impresión 3D en 2020, lo que llevó a una disminución del 7.5% en los ingresos de las empresas que la utilizan. Esto contrastó con un crecimiento anual promedio del 25.2% en los tres años anteriores. El principal culpable de esta desaceleración, como en muchas áreas, fue la pandemia de COVID-19.
A pesar de las predicciones iniciales y las expectativas elevadas, la pregunta crucial sigue siendo si la manufactura aditiva afectará al comercio internacional de la manera pronosticada.
Sin embargo existe otro grupo de economistas que expresan su escepticismo al respecto. Estos argumentan que, aunque la lógica respalda la idea de una cadena de suministro digital y la producción localizada, se requiere un nivel significativo de habilidades para operar máquinas de impresión 3D en ciertas ubicaciones.
Además, señalaron que ciertas industrias y productos, como materias primas y energía, probablemente no serían reemplazados por la impresión 3D. Este grupo sugiere que habría limitaciones naturales para la adopción masiva de la impresión 3D en todas las industrias.
En última instancia, la impresión 3D no es una tecnología que se adopte fácilmente a gran escala. Si bien puede tener un impacto en las cadenas de suministro locales y ciertas aplicaciones específicas, seguirá habiendo un elemento de comercio global debido a las disparidades en la capacidad de fabricación y la idoneidad de esta tecnología en diversas industrias.
Además, la inversión en la tecnología de impresión 3D varía según las regiones y los gobiernos, lo que también podría influir en su adopción y en su impacto en el comercio internacional. En este momento, Estados Unidos lidera en la adopción de la fabricación aditiva, respaldado por un fuerte apoyo gubernamental, mientras que otros lugares como la Unión Europea, Asia y el Reino Unido están realizando esfuerzos menos significativos en este sentido.
En resumen, si bien la impresión 3D es una tecnología prometedora con el potencial de cambiar la forma en que se fabrican los productos, su impacto en el comercio internacional aún está por verse y podría ser más limitado de lo que se predijo inicialmente.

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